Hace un año, Hans Troyer se encontraba en la línea de salida de su primera Western States. Con solo 25 años, miraba a su alrededor a atletas consagrados a los que había seguido desde la distancia durante años.

A pocos metros de él estaba Kilian Jornet, sin duda el corredor de trail más influyente en la historia de este deporte. El resto de competidores le resultaban extrañamente familiares tras años devorando Strava, viendo retransmisiones en directo y midiéndose indirectamente contra ellos. Ahora, compartían línea de salida en Olympic Valley.

Objetivamente, Hans se había ganado su plaza en esa salida allá por 2025. El problema era que él no terminaba de creérselo.

"Ahora sí siento que este es mi sitio", comenta Hans en los días previos a la Western States de este año 2026. "El año pasado no te habría respondido lo mismo".

Desde su debut en Western States, Hans ha ganado la JFK 50 Mile, abrió el 2026 con victoria y récord del circuito en la Black Canyon 100K, y continuó con otro triunfo en la Twisted Fork 30K en una jornada de diluvio y lluvias torrenciales. Sobre el papel, es el tipo de currículum que debería disipar las dudas de cualquiera.

En cambio, le enseñó algo inesperado: las dudas no desaparecen cuando empiezas a ganar.

Incluso ahora, a menos de un mes para Western States, Hans describe su confianza como un objetivo en constante movimiento.

"Cambia cada semana", explica. "Después de un buen entrenamiento dices: Vaya, tío, estoy en un estado de forma increíble. Me voy a llevar la carrera. Pero tras una mala noche de sueño, piensas: Ay, no, esto no va bien".

Estas fluctuaciones no siempre son lógicas. Después de la JFK se sentía imbatible. Tras Black Canyon, esa sensación regresó. Luego, inevitablemente, ese subidón se desvaneció.

"Dos meses después, mi cabeza empieza a decir: ¿Y si solo fue un día de gracia? ¿Y si simplemente tuve suerte?".

Eso es lo extraño del síndrome del impostor. No le importan los logros. Sobrevive a las actuaciones estelares, a las victorias e incluso a los récords de los circuitos. Incluso tras años de éxito, esos miedos tan humanos siempre encuentran la manera de salir a la superficie.

¿De verdad merezco estar aquí?

A menudo todo empieza con las comparaciones. Puede que Hans eche un vistazo al entrenamiento de otro atleta. O que empiece a darles vueltas a los inicios de su carrera.

"En la universidad ni me acercaba a estos tíos", comenta. "Así que siempre tengo ese pensamiento en la parte de atrás de la cabeza: ¿estoy teniendo solo suerte?"

hans troyer running

Durante la mayor parte de su vida, Hans no buscaba convertirse en uno de los mejores corredores de ultra del mundo. Era un chaval intrépido que hacía mortales hacia atrás y sobrevivía a base de galletas saladas y snacks de gasolinera. Siempre persiguiendo la siguiente aventura.

El running le dio una dirección a toda esa energía temeraria. Puede que no tuviera la trayectoria más condecorada en la NCAA, pero tenía constancia. Año tras año, entrenamiento tras entrenamiento, seguía cumpliendo. Esa misma personalidad valiente que tenía de niño le ayudó a ascender rápidamente en las disciplinas de ultrafondo con apenas 23 años, llamando la atención de la comunidad al estilo de "¿pero quién narices es este tío?".

Ahora, cuando se pilla a sí mismo comparando palmarés, tiene sus propios datos a los que recurrir: JFK, Black Canyon, Twisted Fork e incluso la Western States del año pasado, donde firmó una octava posición.

"Las carreras igualan el terreno de juego para mí", afirma.

hans troyer fueling

Durante años, la mayor fortaleza y la mayor debilidad de Hans fueron la misma cosa: su capacidad para sufrir. No solo tolerar la incomodidad o gestionarla, sino buscarla activamente. Cuanto más difíciles se ponían las cosas, más convencido estaba de que la respuesta era apretar aún más fuerte.

En 2024, esa mentalidad estuvo a punto de costarle muy cara.

"Hace dos años, mi mentalidad al entrar en este deporte era tan a prueba de balas que, sinceramente, me mandó al hospital".

En la Black Canyon 100K de 2024, Hans se exigió tanto que terminó sufriendo rhabdomyolysis (rabdomiólisis), una afección grave en la que el tejido muscular dañado se descompone y libera proteínas en el torrente sanguíneo que pueden colapsar los riñones.

Aun así, terminó en décima posición.

Cuando llegó al hospital, su cuerpo estaba colapsando. No le dieron el alta hasta pasados 12 días. Mirando atrás, Hans se da cuenta ahora de que aquello fue una señal de advertencia, no una oportunidad para demostrar cuánto deseaba el éxito.

Por primera vez, había encontrado un límite que el coraje por sí solo no podía superar. Fue un punto de inflexión y una lección que podía aprovechar para crecer. La verdadera fortaleza radica en entender las señales que emite tu cuerpo y mantener la paciencia, incluso cuando ir con calma parece lento. Estas lecciones te permiten preservarte lo suficiente como para seguir compitiendo mucho después de que termine una carrera en concreto.

Hans admite que las emociones pueden ser traicioneras y que la confianza oscila. Cuando aparece la ansiedad, reconoce que el estado mental puede cambiar en un día cualquiera, a menudo debido a factores que escapan a nuestro control.

Sin embargo, los números no mienten.

"Sé que este ha sido el mejor bloque de entrenamiento que he tenido en mi vida", afirma.

Lo sabe gracias a meses de evidencias reflejadas en sus datos de entrenamiento, tendencias de frecuencia cardíaca, sesiones clave, recuperación y rendimiento en competición; todo apuntando a la misma conclusión. Hans ha construido el estado de forma; el reto es creérselo, especialmente cuando la fatiga haga acto de presencia durante la carrera.

hans troyer watch

Cuando Hans habla del miedo, ve posibilidades en lo que otros llamarían fracaso. A veces, durante los entrenamientos, se permite imaginarse en Robbie Point, a solo 1,6 kilómetros de la meta.

El descenso final hacia Auburn, cuando bajas dándolo todo con lo último que te queda. Después de 160 extenuantes kilómetros, recibes el premio de una recta final abarrotada de espectadores que te conduce a la pista de atletismo del Placer High School.

La línea de meta lo suficientemente cerca como para palparla.

En la mente de Hans, la carrera sigue en el aire. Se imagina codo con codo junto a Kilian Jornet y Jim Walmsley. El escenario es poderoso porque es posible. Lo que antes era un sueño podría convertirse en realidad, pero no será gratis. Esa es la parte que asusta.

"Es exactamente donde quiero estar", reconoce. "Pero la idea de verme ahí es terrorífica".

hans troyer quote

Durante años, ser intrépido significaba cargar hacia adelante sin importar el precio. Confiaba en su fortaleza incluso si eso significaba ignorar las señales de alarma por el camino. Ahora su definición es distinta; ha madurado junto con su carrera.

"Para mí, ser valiente es reconocer que soy humano y que soy capaz de hacer algo grande, y combinar ambas cosas".

Hans sabe, a pesar de sus dudas, que es capaz de lograr la excelencia. Es esta lucidez la que le lleva a formularse una pregunta más profunda.

"Quiero ser el mejor, de verdad, lo deseo con fuerzas", confiesa. "Probablemente haya una profunda necesidad de aceptación. ¿Pero qué pasa cuando sea el mejor? ¿Qué pasa entonces?"

Aunque las dudas siempre estarán ahí acechando, está empezando a ignorar lo que dictan sobre su potencial. En su lugar, ahora se da cuenta de todo lo que realmente puede ser posible.

Hace un año, Hans Troyer llegó a Western States sintiéndose simplemente agradecido por estar allí. Este año, sabe que se ha ganado su lugar. Ahora llega la parte emocionante: descubrir de qué es capaz exactamente.