Pocos atletas han dado un salto de fe tan público como Molly Seidel. Pasó los primeros años de su carrera como una de las corredoras de asfalto más laureadas del país... y luego se alejó de esa identidad para empezar de cero en el trail running. En febrero compitió en Black Canyon 100K, donde aseguró uno de los tres Golden Tickets para la mítica Western States y completó la distancia más larga de su trayectoria. De cara a su debut en las 100 millas, ella es la primera en admitir que no sabe qué se va a encontrar más allá del kilómetro 100. Lo que sí tiene claro es que el miedo a quedarse con la duda es mucho peor. Como comparte Molly a continuación, a veces la única forma de descubrir quién eres es dejar ir a la persona que solías ser.




Pasar página

En el asfalto tuve tanto éxito desde el principio que era difícil que no me encasillaran como una corredora de ruta de élite. Siempre es reconfortante poder definir quién eres; podría haberme quedado ahí el resto de mi carrera. Quizá habría sido más cómodo pero, al mismo tiempo, empezaba a cansarme de esa idea porque sé que puedo ser mucho más que eso.

Tengo tendencia a estancarme en mentalidades fijas. Me digo a mí misma: "no eres buena bajando" o "no eres una corredora técnica". Eso realmente te impide mejorar porque te apegas a esa identidad. En cambio, creo que cuando lo planteas como un "hoy no he bajado bien en las zonas técnicas", te das más margen para cambiar y evolucionar.

Creo que esa es la parte más divertida de adentrarse en el trail running. Sí, está muy bien tener éxito objetivo en el deporte, pero hay algo profundamente emocionante en ver cómo te transformas en alguien que jamás habrías imaginado que podrías llegar a ser.




¿Cómo se silencia la voz de la duda?

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De verdad que sufro un nivel muy alto de síndrome del impostor; creo que nos pasa a la mayoría de los atletas de élite. Aunque he tenido muchos éxitos en mi trayectoria, también he pasado por momentos muy duros. Empiezas a dudar de ti misma, pero tienes que recordar que eso es solo una historia que te estás contando tú sola, que no viene de fuera. Es esa parte hostil de mi cerebro que intenta evitar que haga cualquier cosa que se salga de lo normal.

Mitad de la batalla al correr consiste en superar esas dudas, porque siempre van a aparecer. El hecho de que sientas dudas no significa que te pase algo malo; significa que eres humana. El acto de superarlas es precisamente lo que me atrae de los deportes de resistencia y lo que los define.




¿Qué pasa cuando dejas de tener miedo al fracaso?

Mi carrera ha estado marcada por picos muy altos y baches muy profundos. Debido a eso, es muy fácil dudar de tu capacidad. Pero, por otra parte, está en la naturaleza humana. Al correr hay que asumir cierta pérdida de control, algo que nos aterra a los corredores porque somos personas extremadamente controladoras. Existe casi esa mentalidad de pensar: "si cumplo el plan de entrenamiento a rajatabla, tengo garantizada una buena carrera". Y no es así. No hay garantías en este deporte. Da miedo salir ahí fuera y arriesgar algo, pero si no te arriesgas, la única opción es la derrota. Tienes que estar dispuesta a exponerte en un lugar vulnerable si quieres lograr algo. Tienes que estar dispuesta a fracasar.

El fracaso ocurre cada vez que tus expectativas no coinciden con el resultado que deseabas. Sin embargo, creo que convertimos el fracaso en algo demasiado despectivo. De niña me aterrorizaba fracasar. Se convirtió casi en unas esposas que me decían: "tienes que hacer esto, o de lo contrario todo el mundo te odiará". Creo que cuando lo enfocas de esa manera, pierdes la oportunidad de utilizarlo para crecer.

Fui consciente de esto con el tiempo y a base de fracasar mucho. Es una de las razones por las que no di el paso al trail antes; me daba un miedo tremendo hacer estas cosas y fracasar estrepitosamente.

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Me di cuenta de que prefería fracasar en algo antes que no intentarlo. El dolor de quedarme quieta sin hacer nada era peor que el miedo proyectado al fracaso. Fue entonces cuando supe que el miedo nunca va a desaparecer, y que tienes que aprender a hacer las paces con él y hacerte su amiga. Porque aquello que te asusta señala la dirección en la que debes ir. Nunca te asustan las cosas fáciles. Te asustan las cosas realmente difíciles. Y esas son las más importantes.




¿Cómo aprendes a confiar en ti misma en los momentos difíciles?

Creo que el miedo me ha enseñado que, en el fondo, soy una persona bastante resiliente. Tenía el temor arraigado de ser alguien súper frágil a la que cualquier contratiempo la derribaría. Este proceso de experimentar los altibajos de mi carrera me ha demostrado que soy capaz de resistir mucho y salir adelante. Eso es algo que realmente me encanta de lo que significa ser corredora profesional. Coges todas estas experiencias, ya sean mentales o físicas, y las integras para intentar crear algo realmente increíble el día de la carrera.

Gran parte de mi entrenamiento consiste, de hecho, en dejarme sentir esa ansiedad. A menudo la noto en las tiradas largas. Puedes sentirla en una frecuencia cardíaca elevada, en la cabeza dándole vueltas a las cosas y en esa sensación de "uf, no sé si podré con esto". Me siento cansada o dolorida y no me puedo imaginar teniendo que seguir así durante otras 10 horas. Tienes que mantenerte totalmente en el momento presente.

No intento reprimir esa sensación por todos los medios, sino que me permito cuestionarla. ¿Por qué tenemos miedo ahora mismo? Me dejo sentirla y procesarla de verdad. Y mientras lo hago, sigo avanzando. Creo que de eso se trata. Correr es en sí mismo una herramienta muy potente para gestionar esas emociones, porque te permites sentirlas y, aun así, sigues adelante.




Western States

Siempre va a estar ahí el factor de saber que competir es duro. El hecho de saber que hay mucho en juego y ese deseo de querer hacerlo realmente bien, sumado a la imposibilidad de conocer o controlar el resultado, siempre genera una parte de miedo. Esta es mi primera carrera de 100 millas y, físicamente, no puedo anticipar cómo se van a sentir esos 60 kilómetros extra.

Estoy intentando centrarme de verdad en un objetivo basado en el proceso: utilizar esto como una oportunidad de aprendizaje y para ganar experiencia. Para mí, se trata de ver de qué es capaz mi cuerpo durante la carrera y afrontarla compitiendo sin miedo, en lugar de salir con dudas o guardándome nada.

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No existe una sola carrera en la que vaya a poder sellar mi carné de corredora profesional y decir: "ahora ya soy corredora de trail". Tienes que encontrar la validación de manera interna; de lo contrario, te pasarás toda la vida buscando señales externas que te den permiso para ser quien eres. Para mí, correr Western States será un paso más en esa dirección.

Obviamente estoy nerviosa por la carrera, pero eso es solo un día. Creo que de lo que me sentiré más orgullosa es de haber fortalecido ese músculo mental de mirar a las cosas que me asustan y afrontarlas con confianza y con la mente abierta para dejar que la experiencia sea, simplemente, lo que tenga que ser.