El Transgrancanaria Marathon es una de las pruebas más emblemáticas del evento Transgrancanaria, que se celebra en la isla de Gran Canaria. Con unos 46 kilómetros de recorrido y cerca de 1.800 metros de desnivel positivo, la carrera comienza en el pueblo de montaña de Tejeda y desciende progresivamente hasta la meta situada en la costa, en Maspalomas.

El trazado genera una dinámica muy particular. Los primeros kilómetros están marcados por una dura subida hacia la meseta alta de El Garañón, mientras que la segunda mitad de la prueba tiende claramente hacia el descenso hasta el mar. Los corredores deben combinar fuerza en subida, técnica en terrenos exigentes y resistencia sostenida a medida que el recorrido pasa de crestas montañosas expuestas al viento a descensos secos por barrancos.

En 2026, los atletas de COROS Antonio Martínez e Ikram Rharsalla se llevaron la victoria en las categorías masculina y femenina. Aunque ambos compartieron lo más alto del podio, la manera en la que lograron ganar fue muy distinta.

Antonio construyó su triunfo a base de adaptación táctica. Ikram, en cambio, ganó manteniéndose fiel a su propio plan de carrera. Sus actuaciones muestran dos formas igualmente válidas de afrontar un maratón de montaña tan exigente.




Case Study 1: Antonio Martínez – adaptarse a la carrera

El Transgrancanaria Marathon arranca con uno de los tramos más duros de todo el recorrido. En apenas 10 kilómetros, los corredores acumulan alrededor de 1.000 metros de desnivel hasta alcanzar el control de El Garañón, normalmente enfrentándose además a viento fuerte y bajas temperaturas en altura.

Antonio Martínez llegó a esta sección en cabeza, aunque sin dominar completamente la carrera. Muy pronto, él y el italiano Henri Aymonod lograron distanciarse del resto, formando un grupo delantero de dos corredores.

Ambos ascendieron juntos hacia El Garañón, manteniendo un ritmo constante pero competitivo.

Este inicio supuso una gran exigencia física. La combinación de pendientes pronunciadas, exposición al viento y frío de montaña convirtió este tramo en uno de los más duros de toda la jornada.

Habitualmente, Antonio suele plantear las carreras con una estrategia progresiva: deja que otros marquen el ritmo al principio y va avanzando posiciones más adelante.

Pero esta vez la situación fue diferente.

Alrededor del kilómetro 10, Antonio decidió pasar al ataque antes de lo habitual. La agresividad inicial de Aymonod probablemente influyó en este cambio, y Antonio optó por responder para no permitir que se abriera una brecha en la primera gran subida.

A partir de ahí, la carrera se volvió mucho más táctica.




La batalla final

Cuando el recorrido dio paso a los largos descensos hacia el sur de la isla, la dinámica volvió a cambiar.

Poco después del avituallamiento de Ayagaures, Miguel Benítez alcanzó a los líderes y superó a Antonio. Ambos intercambiaron posiciones mientras el ritmo aumentaba.

En los minutos finales, la lucha por la victoria se redujo a tres corredores: Antonio Martínez, Miguel Benítez y Fran Anguita.

A menos de diez minutos de meta, los tres seguían peleando por la posición.

Finalmente, Antonio lanzó el movimiento decisivo que le permitió asegurarse la victoria.

Su rendimiento estuvo respaldado por un esfuerzo fisiológico fuerte y constante durante toda la carrera.

Una de las métricas más reveladoras fue el Ritmo Esfuerzo.

Como el recorrido del Transgrancanaria Marathon cambia ligeramente cada año, comparar solo los tiempos finales puede resultar engañoso. El Effort Pace tiene en cuenta el desnivel y ofrece una medida más precisa de la intensidad real del esfuerzo.

El Effort Pace de Antonio, de 3:55 por kilómetro, refleja una producción de esfuerzo muy elevada y sostenida durante toda la prueba, algo especialmente meritorio teniendo en cuenta los cambios de ritmo tácticos en los últimos kilómetros.




Caso 2: Ikram Rharsalla – correr su propia carrera

Mientras la prueba masculina se convirtió en una batalla táctica, la carrera femenina tuvo un desarrollo muy distinto.

En los primeros compases, Núria Gil tomó la iniciativa. Cuando las corredoras alcanzaron El Garañón en el kilómetro 11,7, Ikram Rharsalla seguía en segunda posición, a menos de dos minutos de la líder.

En lugar de reaccionar de inmediato, Ikram se mantuvo fiel a su plan.

Antes de la carrera lo tenía claro: su objetivo era sencillo, correr su propia carrera.

Esa paciencia dio resultados en cuanto el recorrido comenzó a descender.

En las bajadas posteriores a El Garañón, Ikram aumentó notablemente el ritmo, mientras Núria optaba por una estrategia más conservadora. La diferencia en la velocidad de descenso cambió rápidamente el desarrollo de la prueba.

Ikram se puso en cabeza y empezó a ampliar la ventaja.

Desde ese momento, controló la carrera hasta cruzar la meta en Maspalomas.




Un Ritmo Esfuerzo de récord

La actuación de Ikram dejó además una de las métricas más destacadas del evento.

Su Effort Pace de 4:16 por kilómetro es actualmente el más rápido registrado en el Transgrancanaria Marathon dentro del ecosistema COROS.

Como esta métrica ajusta el esfuerzo según el terreno y el desnivel, permite comparar de forma significativa distintas ediciones de la carrera, incluso cuando cambian ligeramente la distancia o el perfil.

El resultado de Ikram sitúa su rendimiento entre los más sólidos jamás registrados en esta distancia dentro de la Transgrancanaria.




Correr en condiciones cambiantes

Otro aspecto interesante de su carrera fue la variación ambiental a lo largo del recorrido.

Durante la prueba, Ikram registró la temperatura ambiente con el COROS POD 2 y su temperatura corporal mediante un sensor CORE.

Las condiciones en la montaña eran relativamente frescas, pero las temperaturas aumentaron rápidamente a medida que el trazado descendía hacia la costa sur. El POD 2 mostró una diferencia cercana a los 20°C entre el punto más alto y la meta.

Gestionar esta transición es uno de los desafíos menos visibles del Transgrancanaria Marathon. Los atletas que fuerzan demasiado en el aire frío de la montaña pueden sufrir cuando llegan a las zonas más cálidas y bajas.

La temperatura corporal de Ikram aumentó claramente al inicio, en parte por el calentamiento propio del esfuerzo y también por el desnivel acumulado. Bajó ligeramente durante el descenso y volvió a subir al entrar en el entorno más cálido.

Sin embargo, en el último tercio de la carrera se mantuvo estable pese al aumento del esfuerzo y del calor. Su control del ritmo al principio le permitió mantener equilibradas sus condiciones internas mientras el entorno cambiaba de forma muy marcada.



Dos victorias, una lección

Antonio Martínez e Ikram Rharsalla ganaron la misma carrera, pero lo hicieron siguiendo caminos muy distintos.

Antonio triunfó gracias a su capacidad de adaptación táctica. Cuando la carrera le obligó a adelantarse a su plan inicial, supo reaccionar y mantenerse competitivo en un final caótico.

Ikram, en cambio, se impuso confiando plenamente en su estrategia. Fue paciente al principio y aprovechó los descensos para tomar el control.

Ambos enfoques funcionaron porque respondían a las exigencias del recorrido.

El Transgrancanaria Marathon premia a quienes saben subir con eficiencia, bajar con seguridad y gestionar el esfuerzo en un terreno que cambia constantemente.

En 2026, dos atletas de COROS demostraron exactamente cómo hacerlo.

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